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10/22/2012

Y si me pierdo

Y SI ME PIERDO

Y si me pierdo en el claro
verso de mi alma, no diría
que no deseé hallar lo justo
en el tiempo justo
de las flores.
Toco mi memoria y digo
lo dulce que fue la vida,
lo dócil y frágil del vivir
en el jardín de ensueños
y de olvidos.
No hace falta decir nada,
si algo he de decir ya está
todo dicho, ha sido, pues,
como en aquel instante
de fe cuando la razón
dijo la última palabra.
Presa de luchas y caídas
perduro en el rosal hecho
de plástico y, en el plástico
rosal quedo con el amor
hundido entre mis brazos.
Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio sin la autorización de la autora.

María del Mar - ISBN 1-257899-05-4

 

7/22/2012

El beso de un ángel

El beso de un ángel
Beso dormido –quizás el más obstinado
desde el manto del universo– prevalece
en mí, en las liras y en algún verso
de amor no correspondido.
Cinco siglos, sólo un respiro, un descanso,
y, entre los siglos, la inmensidad del cielo:
tentadoramente cerca, casi tocándonos
la blandura del océano entre mis brazos.
Un instante de vida, de lapso opuesto
a la muerte, una figura besando el aliento
y sujetando mi espíritu situado en el aire;
mi espalda llena de pena, una caterva
de ángeles amparando un manto púrpura,
como un caparazón envolviendo mi suerte
en un latido, con la esencia única del amor
filtrando el tiempo de las rosas.
Una mano inofensiva, perteneciendo
a un cuerpo de ángel, suave, esperanzador
llegó al borde abatido de mi alma,
portando una chispa de aliento, mínima
sonrisa en los labios.
El beso ingenuo de un ángel revivió mi risa.

© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio sin la autorización de la autora.
María del Mar - ISBN 1-257899-05-4

7/15/2012

El hilo de la suerte

EL HILO DE LA SUERTE

                " Dedicó toda su vida a recorrer
ciudades que nunca fueron suyas..."
                                        José Ramón Calatayud


Nací donde el sol sujeta, a su antojo,
el hilo de la suerte;
y no habido sangre para salvar
mi juventud de la muerte
o del desprendimiento que aún
cargo conmigo.

Nunca quise pisar este lugar
divino, capaz de enfriarme
los huesos y hacerme cambiar
el ciclo de lo que ya estaba
escrito o grabado en el prado
de Cienfuegos.

Y no es un juego, lo que expresan
mis palabras, sino más
bien es un grito nacido de no sé
dónde, ahora que la lluvia
me aferra a los recuerdos
y los abraza.

Pero eso es cosa mía el dolor
que siento en mi pecho.

Ah,
'¡qué voy a decir! si casi no puedo
todavía alzar mis sueños
del árbol de la vida, ni regresar
al tronco en donde escribí
mi nombre ni volver a la acera
en donde pinté los contornos
de mi adolescencia fugaz.

La pena que me deshoja la llevo
conmigo, la impotencia, la pérdida
de la candidez, el clamor de los libros
hablándome en un idioma extraño
en el tiempo de las certidumbre.

Ahora camino en ciudades conocidas,
en aceras sin baches
y parques sin glorietas…
quizás ya no camino.

Ah,
la fiesta acabó cuando el deseo
de la patria apretó los hilos
de la suerte, y no hubo sangre
para detener la juventud o el eco
de los versos unidos a mi memoria.

Hoy no es un buen momento
para recordar lo muerto, lo sé,
lo sé, es cierto que no han pasado
los años. Es sólo un sueño.

  © Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio sin la autorización de la autora.
María del Mar - ISBN 1-257899-05-4

6/17/2012

Llegó la hora

Llegó la hora.
Arribó el momento
de encender las luces,
de argumentar nada;
de iluminarlo todo.
Vino ese instante
para señalar la vida,
para custodiar el verso
huidizo y distante,
enclenque, de frente
a la sonrisa...
Llegó la hora
de acrisolar las cuerdas,
de pensar lo cierto,
de adivinar el amor
que existe,
de deshollinar la crisis
de seguir andando
a pesar de todo.
Es hora de abrir
la puerta, de dejar ir
al día, dar entrada
a la noche; emerger
del frío sepulcro
y sentir el sereno
afuera…ya es hora.
No hay otra cosa
que hacer sino dar
paso,
abrirse al silencio,
descubrir el rostro
levemente oculto,
perdido en el viento
del misterio.
Ya es hora ¿cierto?
de dejarse ver,
de no temer ser angustia
sino alivio, remedio
para el bien, sin argüir,
sin pensar ni morir
y abandonarse a la luz
sin critica ni censura.
Es hora ya de salir,
de saber solfear frente
al viento un soneto
comedido, humilde,
sencillo como el brillo
del alma…ya es hora.
No hay que temer,
si no confiar sin pago
ni ofrenda.
Sin reproche.
Con aceptación.
Sin tilde y sin acentos,
feliz de vivir
con los brazos abiertos
agradecidos.

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María del Mar - ISBN 1-257899-05-4

6/09/2012

NO SÉ SI CON PALABRAS

NO SÉ SI CON PALABRAS
No sé si con palabras, no sé si expresar
cada partícula de mí en cada amanecer.
Mas sólo sería para adivinar ese tanto
de mi existencia que a nadie le afecta
y nadie comprende.
Ayer yo era, ahora no soy, quién sabe
mañana seré un sendero o una flor;
hoy soy un pétalo sin pistilo en el son
que no se escucha en el jardín
de las horas.
No sé cómo decirlo. Se me han muerto
 las albas, pero de pronto nazco, y miro
  donde dormí en las cuencas de tus ojos.
  No sé si con el tiempo, antes el tiempo
  no era nada, ahora corro junto a la luna
  en un hábitat sin nombre o en una entraña
  veta de sol, quien sabe la vida…

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ISBN 1-257899-05-4

3/27/2012

Albor anochecido

Todo en silencio.
Se acabará la miseria,
y la muerte no será
un toque de queda
sino una feria.
Seremos, pues,
un sonido de verdes
quimeras en el tibio
lugar del vacío.
Se olvidará la culpa,
y la inocencia será
más que un simple
descanso en el eco
delator del tiempo.
Ya lo creo. Es cierto.
Solo la espera será
recibida a fin de ver
la alborada mostrar
fiel los sentimientos.
Después de tantos
albores anochecidos,
vendrá la brisa
a besarte.

 
© Copyright/USA
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por cualquier medio sin la autorización de la autora.

ISBN 1-933439-04-4

3/14/2012

Son de marzo

Son de abril sea tu canción
 la brisa que recoge mi pecho
desde el otro lado del mundo,
de aquí, de todos los recuerdos
guardados en mi memoria.
Un beso, son de abril, para mí
es volver a las lluvias, a vivirlas
con los brazos abiertos, a sentirlas
limpiar el sendero de tanta dicha
imaginada.
© Copyright/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

3/03/2012

En la memoria

¿Quién podrá entender la vida,
después de rosar la frente
contra el suelo de mis noches
y los días?
¿Quién, en su único desvelo,
iniciará un diálogo o una opinión
venida del cielo en los atrios
del dolor y la alegría? 
¿Quién?
Estando ausente conservo la vida,
y alejo la muerte con una coraza
atada a mi suerte y al amor...
Y si hablo del dolor, en un instante
en que nada me alegra o desespera,
llega a mí el perfecto donante,
el eco vivaz de la nostalgia de fina
dulzura.
El viento abre un trecho de ternura
en lo perpetuo, y no hay vanidad
ni revestimiento, ni orgullo, ni piel
que me aleje tu ser de la memoria.



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Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

2/19/2012

Apenas un sueño

Obra de John Singer Sargent
Apenas un sueño ¡qué triste suerte! mirar
las cosas desde lejos, sentir la distancia
como los desdichados  sin patria, sin suelo,
sin la fe que acompaña las horas plácidas
de un suspiro.
Saber que la vida no sólo se nutre de luz;
hay fuerzas que ladran su bienestar divino,
y prosperan desde el silencio y consiguen
ser sombras de olvido y reliquias.
Apenas un sueño ¡que inmenso parpadear
sobre la almohada! qué tibia morada cumple
su abrazo sobre el heno fresco, sobre la luna
desmemoriada de dicha, por encima del eco
y la nostalgia eterna de los días; oyendo 
el balbucir de no sé quien decir no hay
paz ni gloria en los estantes del recuerdo.
© Copyright/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

2/09/2012

Más allá de la distancia

"Feliz amor, en el tiempo del amor"
Las almas no coinciden
por casualidad,
sino que se encuentran
en un camino enorme,
y desprevenidamente
se miran y se sienten
una.
Y, por cosas de la vida,
aciertan su futuro
y se miran desde el sol,
y se oyen en un susurro
casi imperceptible,
creciente, inexplicable,
-como un balbuceo
de viento– inigualable
y único encuentro.
Y por algún incidente
que no se ve ni se siente,
ni se adivina, en el largo
andar de los tiempos,
ellas se acoplan y se ven,
desde el silencio,
desde el frágil murmullo
de los alelíes,  
desde el eco inmortal
de los almendros
suspiran.
No hay quien fragmente
la felicidad de saberse
ciertas e incondicionales,
si bien no se tocan,
no obstante armonizan.

© Copyright/USA
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ISBN 1-933439-04-4

1/27/2012

Jamás diré nunca

Hablar y escucharme
decir nunca, o llorar
a nadie, si bien hoy
o más tarde lloraré
todo…quizás, pues,
gemiré el comienzo
o reiré lo absurdo,
lo imperfecto de mí,
lo cierto del querer
vuelto cúspide, alto,
inalcanzable cúpula
de los vergeles.
Jamás diré nunca,
mas no puedo decir
siempre, la palabra
siempre es inmune
a mis sollozos,
se va con el tiempo,
se esculpe entre
el olvido y la culpa,
se afilia al recuerdo
como tantos ruedos
que no regresan
del sol, quemando
la sombra del amor,
dañando el ímpetu
de lo eterno,
la efusión del verbo
se cubre de fronda
y palidece.

© Copyright/USA
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por cualquier medio, sin la autorización de la autora.

ISBN 1-933439-04-4


1/21/2012

Cubana soy...

Un asomo de tamarindo
soy frente al tiempo, luz
que en vano sigue su ruta
por el Caribe abundante
de sus afanes.
Mas soy, no hay pregunta
que deje de ser probable
a lo que conservo dentro,
y a todo lo que simbolizo,
soy tierra humilde.
Fuera de mí, yo nada digo,
sólo la fuerza me favorece
de los canales profundos
del desierto, y vivo.
Pero sigo siendo recorrido
y cosecha; dentro de mí
la tierra me perfecciona,
me ronda de tantos frutos
nacidos de la semilla. 
 Fuera de los cansancios,
que dejan un rastro rojo
radiante dentro de cuerpo,
habita la vida, el sol, la luz
que me abraza y me nutre
de lo mínimo que alcanzo
dentro de la desventura.
Como yo, dentro del navío
que surca su desespero,
soy esperanza viva, el eco
de lo que aún me tiembla
en el valle de la vida.



© Copyright/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

1/14/2012

No soy culpable

"NO SOY CULPABLE"
He podido entender
el silencio delatador,
la frialdad de túnel,
la inmensa oscuridad
de pared intangible
dentro del misterio.
No he deseado herir
el rostro de espejo
o el vacío de piedra
contra las canteras
de mi pecho.
No he querido ajar
la vida, ni encorvar
el desnudo tobillo
de la suerte o tirar
la luna en la pasión
típica del tiempo
irremediable.
Si he creado temor
o he dicho un millón
de finuras, lo siento.
Creo es franca la sed
de palabras, la vida,
el candor de huesos
naciendo de cero,
o inventando raíces
para lograr aliviar
la culpa inexistente.
No he crucificado
a nadie, o salpicado
de bilis el aire; sólo
la verdad del alma
juega desprevenida
a ser dulzura.
No ha sido locura
ofender ni arrancar
lo que está plantado
en cemento.
No habrá más floreo
ni incienso, ni lisonja.
Perdona lo hablado,
  no ha sido una errata
 indigna ni una tontería
fuera de lo honesto.
© Copyright/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio, sin la autorización de la autora.

ISBN 1-933439-04-4