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10/07/2011

Te abrazaré como la lluvia


¿Cuándo pasará la fiesta
de luna azul y verbena,
para que puedas devolver
el trigo hecho de cereal
verde y tierna avena?

¿Cuándo será el día
en que beses el polvo
de tus manos, y el sudor
del rocío no sea puesto
a reposar en el silencio
del vino rojo y el amor?

Y no habrá de temblar
la tierra y no llorarán
los surcos; el universo
subirá y bajará desde
la cruz del sufrimiento
y desde el mar podrán
ver tu asombro arropar
la vida en diminutas
y dulces palabras.

Allí se verán milagros
de caldo y ofrendas;
con la pala y azadón
irán las uvas a madurar
en tu boca, a decirte
en voz baja que eres
el amor de mi tierra
cayendo en la noche
–como la lluvia–
vigorizando la luz
y embriagando la sed
de la inmortalidad
con mis sueños.

Ese día –afirma
mi amor eterno–
te habré de mostrar
el sol del mediodía,
y, durante la luna
de la noche, haré
un rosal de tus besos;
tu sombra amada
te acercará a mi pecho
y me dirás te quiero
y me contarás el rumor
del silencio como
liras y campanas.
En ese tiempo,
en que la tristeza
es mucha, te abrazaré
como la lluvia en un día
soleado o en la mañana
colmada de pureza.


Así...

© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio, sin la autorización de la autora.
ISBN 1-933439-04-4

10/01/2011

A veces las tardes...

A veces las tardes
ya no se escuchan
y dejan un olor
a hierba congelada
en la sal del olvido.
Ojalá que volvieses
a rasgar el camino
con la punta
de tu zozobra;
las cáscaras dejadas
por tu ausencia,
sobre el concreto
ya caminado, se han
ido con tu voz.
A dónde fueron
las pisadas sino
al río que da al mar
y su bonanza;
la quiebra de la luz
reflejó el silencio,
las horas pasadas
de tiempo, la falta
de palabras, la sed
del andante perdió
el control y se fue,
se fue, se fue
por la pendiente.
Umm…
¡Qué frialdad tan
latente la tuya!
después de revelar
la dicha y las veces
que  viste al adiós
venir y no te afectó
el llanto o el amor
gemebundo y fiel
destrozar mi alma.
A veces las tardes
me recuerdan
el olor a hierba
congelada…

© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio sin la autorización de la autora.

ISBN 1-933439-04-4

9/24/2011

Amor sin olvido

-I-
Yo sé que el tiempo
no ha sido suficiente,
para anotar los sueños

quedados en una cuartilla
rota...desde hace años.
Se han quedado
sin deletreo las líneas
y las fechas,
sin abecedario

las letras ya rancias,
de estar ahí, en la sombra,
mirándome
desde la consciencia
y la inmensidad
de tu ser.

-II-
Me miran desde tus sienes,

martilladas por los años,
aquellos textos que ni yo
misma comprendí entonces;
de tantos años roídos
por la sal del tiempo
y mi imposibilidad
de olvidarte.

-III-
Se han quedado rezagados
—por no decir dormidos—
tus escritos ¡tantos pliegos
y cantos! tantos besos
plasmados en tinta roja,
eternizados en ti,
aguardando paciente
a que un día huyese
de mi la tristeza.
-IV-
Y siguen y siguen
tus amadas letras,
bajando huérfanas
por la cañada
de mis ríos torcidos
buscando —quizá—
la energía del amor
que duró cien años
¡cien años ya idos!
por la borda del adiós
y la inocencia.
-V-
Ahora encuentro
mis papeles y, al azar
veo tus cartas, tus avisos,
tus versos, tus coplas
¡dos palabras!
diciendo te amo, María,
y con estas palabras
beso tus manos...
-VI-
Y leo tu nombre,
más allá de la ternura,
¡aquí tus finuras!,
tus halagos, tus alabanzas,
tus cortesías saliendo
de las cartas que dejaste
  un día, casi ayer...
-VII-
¡Cómo extraño tu risa,
tu tez apuesta, tu luz
y tus letras, y ya no sé
si iré a encontrarte
de nuevo...amado mío!


  © Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio, sin la autorización de la autora.
ISBN 1-933439-04-4

9/17/2011

Vivo del viento

 Todos mis pensamientos “están en veremos”
¿Qué va a pasar? ¿Estás ahí? no te distingo,
no te veo …¡Cuánto lo siento!
Voy y vivo del silencio y no del bullicio
como suelen andar los caminantes sedientos
de agua y vida!

Y seguiré como los veranos, dando energía
al invierno, llenando la botella de versos
por la tierra de la paz y la esperanza.
Ay, esos días los he ido protegiendo, partiendo
de la hondura de la calle, en donde se pasea
la gente –alegres y solitarios– buscando
los kilos, hallando algo con qué merendar
la vida llena de equipaje vacío de ilusión.

De inocente eternidad mueren mis olas, allí
dentro del arrecife afilado, acariciando
la arena con la virtud de hierro, para saltar
la vida de nuevo; para respirar las sales
de los huesos en estos tiempos de silencio
y verdad.
 Todos mis sentimientos “están en remojo”
¿Por qué ha de ser eso? ¡Cuánto lo siento!
Pienso y logro decir y, al menos expreso,
lo muchísimo que detesto la distancia…

¡Y sigo! sigo colgada del viento, del dolor
que me ha de dejar manca o sin aliento
en el crucificado estar de mi memoria.

Y a nadie culpo, ni a nadie quiero abrazar
en lo hondo !tengo miedo!; ya esos tiempos
se disiparon en la asombrosa eternidad
del yo no sé…que me tiembla cual promesa.
Y seguiré, al menos, escribiendo, sin decir
mis alocadas riquezas, mis armonías tristes
durante mi inmortal silencio.

Y, mientras las fuerzas de mis constantes
oleadas crecen, mis emociones llenas
de sueños despiertan y, en mi estar espigado,
casi somnoliento, me reviven estos versos
y el amor.
© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
por cualquier medio, sin la autorización de la autora.

ISBN 1-933439-04-4

9/11/2011

Quédate aquí

Quédate aquí, mira los sitios
del otoño, percíbelos, son tuyos,
están en ti, viven en tu cuerpo
de oro, en los paisajes que han
ido agrandando tu paso y halando
contigo la vida... deleitándote
y avivando tu rostro de amor
y brisa.
Tus ojos contemplan el tiempo
de la aves, habitando filemente
en tu mirada el tibio nido de tiras,
pajas y mijo colgado del aire.

Habítate en tu propio abrigo
y no el de nadie; en las ramas
de un cedro apóyate, húrgate
los sentimientos hasta pelarlos;
de nada vale morir luego, bajo
el velo y la sombra o el desespero.

¡Inspírate como si fuese la última
o la primera vez!

© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

9/10/2011

El silencio

El día que el silencio
rompa su voz,
será un día de gala
y contento.
La puerta se abrirá
a la par del viento,
y no se ocultará
la palabra, ni la voz
irrumpirá taciturna
como la he sentido
irse fugaz y sorda
en otro tiempo.
Queda el sabor
amargo en la boca,
la sensación
de pérdida viene
abrazarme, la triste
secuela del olvido
gustará de mi noche
y no habrá el tierno
gesto dentro de mí
al escucharle.

Mas, si de pronto,
la brisa invadiera
mi fecundo y fiel
pensamiento,
o saliera, entonces,
a buscar mi aliento
considerablemente
conmovido
de venir el lenguaje
a vestir mis árboles
de multicolor
sarmientos; y ya no
importará la lluvia,
ni la renonancia muda 
del silencio golpeará  
mi frente...

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Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4

9/03/2011

La otra parte de mí

   



-I-
¡He dicho que me he ido
en el letargo! he perdido
esa partícula de gracia,
una pizca de mí -la otra
mitad de mí es el aliento-
y el sentido de lo dicho,
lo hablado se hizo eco
en el bullicio del silencio
y la dermis de lo amado.  
-II-
Otra parte de mí se escapa,
se cuela por la raíz y llega,
arriba al manto del verso
y se idiotiza, se pliega para ser
un cuento; se va de vuelo al mar
o contra el aire, en mi simple
e inútil eternidad de amarle.
-III-
Ya no existen los coros
de ángeles ni la canción 
de los huesos, ni tomo
en serio la vida; la sed
del dolor se seca, se corre
para ser fiebre y a la vez
se embrutece en el ocioso
velo del contagio.

-IV-
¡Qué manera de rendir tributo
a los labios, de tanta honestidad
río en la noche!


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8/28/2011

Soy Cuba

Soy Cuba
Soy, porque sé que soy,
porque siento que soy
un eco que no se escucha:

lluvia silente, sed ferviente
dentro de la isla.
Soy, el silencio que soy,
porque hablo un lenguaje
que nadie entiende: verbo
rebelde, salmo doliente
reposando en el Golfo. 
Soy un verso que no se lee,
en el sitio que no se busca,
en la isla olvidada y culta
del Caribe.
Simplemente sé que soy
y me acompaña el silencio,
las horas frente a la luna
 y mis pisadas torpes al viento.
Mas soy, y sigo siendo yo,
y no dejaré de ser jamás
la llave bella de las Antillas.

Soy quien soy,
vivo en la orilla del vacío,
y en la despoblada isla soy
un pez prohibido, remoto
como el rocío del sol
de las noventa millas.
Sé soy una palma erguida,
la rama arqueada, abierta,
tierna al calor del sonido;
soy la voz sin protesta
que regresa del calor
sin esperanzas.
Soy y no soy, estando viva soy,
estando muerta, incluso soy,
la voz que despierta y vibra,
en la escasez y la penuria
de todos los tiempos. 
  

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ISBN 1-933439-04-4

8/20/2011

Desde la nostalgia

I
Desde la fertilidad
del corazón habla
la boca.
Desde el bienestar
del silencio reposa
el cuerpo.
Desde la nostalgia
del recuerdo llora
el corazón.
II
Simple y apacible
es el canto manso,
como el cordero
de la verde sabana
que busca el pasto
y no lo encuentra.
III
Agradecido y fiel
es el son contrito
y humillado: sentir
que se alza confuso
sobre un peñasco
de hiel y orgullo.
IV
Así, en la simpleza
del día que florece
como una flor
de campo, es como
se alegra mi vida
y se divierte.
V
De boca a boca,
de corazón
a corazón, un eco,
un feliz momento
envuelve
otros instantes,
desde la columna
alegre y rígida
de mis versos,
hasta la cabeza
llena de abriles
y besos.
VI
Desde la riqueza
del alma se alegra
mi ser y me anoto
una ternura,
para no manifestar
al mundo
que nunca o jamás
se he amado.

© Derechos Reservados/USA
Prohibida la Reproducción total o parcial,
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ISBN 1-933439-04-4